NO TENGAS NADA QUE NO SEA ÚTIL Y BONITO

Tan contundente como profundo, la corriente generada por William Morris marcó un hito en la sociedad del siglo diecinueve.

Impulsados por el rechazo a la mecanización de todo proceso creativo, a la proliferación de fábricas y de trabajadores infelices cuyas condiciones resultaban infrahumanas, William Morris fundó en 1861 “Morris and Co.”, compañía dedicada a las artes decorativas que reivindicaría el papel del artesano, por un trabajo digno y gratificante, frente a la industrialización; al tiempo que pretendían llevar la belleza a todos los hogares del mundo, pues creían firmemente en que no se podía ser feliz sin estar rodeado de belleza.

Con estas premisas, nos encontramos con un producto totalmente artesanal, una arquitectura que bebe de los materiales que encuentra a su lado, y unas formas y colores siempre inspirados en la naturaleza, y en la Edad Media.

Desde el 6 de octubre hasta el 21 de enero, la fundación Juan March, ubicada en la Calle de Castelló, 77, 28006 Madrid, celebra una exposición, la primera en España, dedicada a William Morris y su movimiento en Gran Bretaña.

Desde su taller, creaban los más bellos tapices que se hayan hecho y tanto es así, que a día de hoy se siguen comercializando. El mobiliario y los elementos decorativos como lámparas y otros objetos cotidianos, a través de los cuales pretendían introducirse en todos los hogares.

 

Desde Gran Bretaña, hasta los EEUU, impulsado por “influencers” tales como Oscar Wild, la corriente llegó a crear numerosas obras en el ámbito de las artes decorativas y la arquitectura, en un movimiento que pronto evoluciona a través del propio Wilde, y que queda materializado por arquitectos como Edward William Godwin, quien construye la primera “White House” en Londres, en el barrio de Chelsea.

 

 

La primera casa blanca, casi desprendida de toda ornamentación, fue un jarro de agua fría para una comunidad anclada en el recargado isabelino inglés, el cual repetían hasta la saciedad, y seguirán repitiendo (la casa ya se derribó), decorada con mobiliario estilizado, rectilíneo, con patas elevadas, esbelto y ligero… Pero los pensadores como Oscar Wilde, siempre replanteándose el porqué de las cosas, querían dar ese golpe de efecto. Querían acabara con esas falsas vajillas de plata pintadas y escupidas por una fábrica en la que trabajadores y niños pasaban los días y las noches hacinados por cuatro peniques, querían acabar con la exclusividad de una burguesía creciente, nuevos ricos a los que les encantaba mirar por encima del hombro todo quien no tuviera su ansiada posición social, querían revolucionar el pensamiento y la sociedad establecida e impulsada por una industrialización acelerada que se sirvió de mano de obra barata, pobre y hambrienta.

Por la defensa de los valores humanos, por la defensa del artesano y del trabajo a medida, delicado, por sus convicciones y por el producto que consiguieron, nos encanta Morris y el Arts and Crafts. Más que un movimiento artístico, decorativo y arquitectónico, una filosofía que hemos hecho nuestra.

En ANTRO creemos en el artesano, en el trabajo a medida, en la exclusividad lograda no por el precio, si no por el nivel de personalización. Si bien Morris no consiguió llegar a todos los públicos, pues su producto jamás pudo competir en precio por la industria reciente, ANTRO sí que consigue no obstante llegar a todos los hogares.

Disfrutar la exposición porque es una oportunidad casi única, y la historia que cuentan sus protagonistas es, cuanto menos, inspiradora.

 

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